martes, 14 de junio de 2011

Sin Derecho a Elegir

Esperé a que pasen las elecciones y el furor posterior, es decir las opiniones de la gente que perdió y las expresiones de la gente que ganó para publicar esta entrada. Muchas de éstas tenían cierta carga de intolerancia o racismo que no comparto. Claro que no generalizo. También hubo gente que votó o decidió votar por el blanco o por ambos candidatos al mismo tiempo "para que no se peleen". Sabia elección, a mi parecer. ¿A qué va el título de la entrada? A que hice un experimento con las diferentes opciones que tenía para la segunda vuelta y éste resultó exitoso. Se cumplieron mis hipótesis en todos los casos. Veamos:

Con los partidarios de Humala:


El comentario que logró desarrollar la "discusión" (y la pongo entre comillas poque discusión es cuando hablan dos y no uno solo) es que dije que yo no podría votar por Humala. No podría votar por alguien que dice una cosa, luego se desmiente, después la corrige y así sucesivamente. Es decir, no podría votar por alguien que es tan cínico y cambiante. "¿O sea que Keiko te parece mejor porque es más constante en su cinismo?" fue la primera ráfaga que recibí. Como me quedé callado esperando la siguiente reacción la conclusión después de algunos minutos fue que "¡¡¡hay que ser bruto para votar por Keiko!!!". Y eso que nunca dije que lo iba a hacer...

Con los partidarios de Keiko:

No fue una discusión, ni fue tan agresiva la respuesta. Fue, a decir verdad, muy sutil. Pero me dio a entender que si pensaba votar por Humala, entonces era una especie de renegado de la sociedad actual, un comunistoide o aún pero que ello: era un pobre y triste ignorante. "¿Acaso no sabes todo lo que significa votar por Ollanta?" recibí pero al menos no como un disparo sino con una expresión de incredulidad en el rostro de mi interlocutor. Por supuesto que sabía la respuesta, pero me interesaba la que me diera alguien a quien sólo le dije que no pensaba votar por Keiko porque no me parecía sincera. Pero tampoco dije que lo haría por Humala...



Por el voto en blanco o viciado:

Aquí ambos "bandos" se pusieron en mi contra al mismo tiempo. Al parecer a ambas partes les dolía que no estuviera a favor de ninguno de los dos. Mi primera respuesta siempre fue que aún no sabía si votar por Pérez de Cuéllar o por Paniagua (sarcasmo ya que ninguno participaba en la elección). Naturalmente nadie me creyó, todos daban por sentado que tenía ya mi opción elegida y que como no quería expresarlo, respondía de esa manera. Nada más alejado de la verdad, no supe por quién votar o si hacerlo o no hasta el mismo día de las elecciones. Pero sí fui tildado de irresponsable si osaba votar en blanco: "dejas que los demás decidan por ti". Pero si yo decidía votar en blanco, ¿acaso no es una opción?. Y me decían que si viciaba mi voto era más irresponsable aún porque favorecía a quien fuera ganando en ese momento. Si no quería que ninguno gane ¿no daba igual? Más me parecia conveniencia por parte de cada partidario que quería que votara por su opción.

En resumen, si votaba por Humala era un ignorante, si votaba por Keiko era bruto, si votaba en blanco era un pusilánime y si votaba viciado era un irresponsable. Es decir, no tenía derecho a elegir ninguna opción posible. En esta elección terminé por primera vez haciendo lo que la mayoría de peruanos hace: decidir mi voto cuando ya estaba delante de la cédula. No, no diré que decidí, EL VOTO ES SECRETO...

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