viernes, 24 de julio de 2009

Perú Borracho

Mis amigos cercanos saben que no tomo, es decir, no soy alguien a quien le guste la "juerga" del fin de semana. También saben que no me agrada mucho la cerveza. Soy lo que llaman un bebedor social: sí, el monse, el sonso, el mongo ese que no chupa, el quedado, el que no es "hombrecito" porque no se emborracha cuanto fin de semana puede o en cualquier reunión que asista. Quizá mucho tenga que ver mi infancia: desde pequeño probé vino cada cierto tiempo, y siempre me gustó. Podría tomarme media botella sin que se me suba. Al contrario me gusta disfrutar del sabor de un buen vino. Y hablando de sabores, el de la cerveza sólo me agrada cuando está helada y no hay absolutamente nada más que poder tomar.

No logro entender a la gente, (hombres en el 99% de los casos) que no pueden vivir sin emborracharse el fin de semana:
- ¿Qué hiciste el sábado?
- ¡Me pegué la gran bomba!
Y te miran pareciendo decir: "¡Soy un héroe!"
- ¿Pero te divertiste?
- Claro, pe varón
- Pero si te la pegaste, ¿recuerdas qué hiciste?
- Nada me acuerdo nada, pero la pase chévere.

Aunque no lo crean es un diálogo de la vida real. Y si no es locura es estupidez pura y genuina. ¿Cómo puedes haberte divertido si ni sabes qué hiciste? Ese es el problema, el resto de "super machos" trata de perder el sentido tomando más y más para ver quién es más hombre, más "Rambo", más aguantador, más cojudo... porque el alcohol en cantidades industriales terminará matando varias neuronas... las que le que queden a alguno de estos portentos.

Claro que quizá no tengan ellos la culpa, si no nuestra misma sociedad. Una eminentemente machista que dirá: "toma, chupa, bebe, que si no lo haces eres el lorna, el apestado." Y como la personalidad le sobra a muchos, no les queda más que hacer caso. El cuerpo cada vez resiste más el embate del alcohol, así que para llegar al "necesario" estado de gloria (leáse etílico o privado en el mejor de los casos), cada vez hay que tomar más y más. Y la cerveza le gusta a la mayoría de gente, a veces me pregunto si realmente les gusta ese sabor tan amargo, o ese gusto es por un condicional social: ¡como no te va a gustar la cervezaaaaaa! Sin comentarios...

Claro que tengo amigos y amigas que toman cuando y como deben y paran antes de llegar al exceso. Son las personas que llegan al exceso las preocupantes, sobre todo porque la mayoría jura y rejura que están perfectamente, como lo harán después de matarse conduciendo, causar accidentes o peor aún, matar personas que nada tienen o tuvieron que ver con semejante adicción. Es gracioso e irónico que tras el comercial que aconseja no manejar cuando se ha estado tomando, aparezca el típico comercial de cerveza, cuyo deschape te asegura un paraíso lleno de chicas esculturales, casi siempre en bikini y con harta cerveza... para que se emborrachen y después no recuerden ni el vaso ni las chicas...

Entonces ¿Por qué la gente se extraña y hasta se indigna cuando un borrachín al volante causa un accidente? ¿O cuando un policía ebrio amenaza a quien sea con su arma? ¿O los jugadores de fútbol son "ampayados" en plena juerga? ¿O algún juececillo o aprendiz de procuradora amenaza o le pega a la policía queriendo utilizar su investimenta como legitimador de un acto por demás estúpido? El alcohol está presente en todos lados, es democrático: clases altas y bajas por igual cometen las mismas estupideces y se sienten igual de héroes. Quizá la respuesta es que somos un páis de borrachos... o un Perú borracho. Como quien dice, ¡Salud carajo!