1. Hacer cola de costado: se supone que la idea de hacer cola es saber el orden de las personas, es decir, una detras de otra sabiendo quién tiene el derecho de pasar antes que el otro. Pero una de las taras que tienen muchos es que las personas que llegan después de uno no se colocan detrás de uno como en una cola que se respete. No, se tienen que parar al costado, como diciendo: "si te descuidas, me colo". Lo que suelo hacer casi como reflejo es preguntar: "disculpe, ¿está en la cola?" con ese tonito característico que a buen entendedor se traduciría en algo así como : "¡haz la cola como gente civilizada y no trates de colarte cara..!" Pero la respuesta suele ser sí sin que el susodicho o susodicha se mueva un ápice de su incómoda (para los demás) posición ya que no tiene ni la menor idea de la incomodidad que su actuación genera en quienes sí estamos acostumbrados a respetar a los demás.
2. Tirar basura en la calle: esto habla mucha de la educación que cada uno tiene. Las calles de Lima suelen ser una mie... porque estan llenas de papeles, de cáscaras de fruta, de restos de comida... la lógica (retorcida por cierto) suele ser que como existen los barrenderos, entonces ensucio la calle para que tengan trabajo. Estupidez en su más pura expresión y que no discrimina sexo, edad, raza o clase social. Me ha tocado ver incluso cómo desde un auto en movimiento lanzaban una cáscara de plátano que cayó en el parabrisas del carro que venía detrás, casi causando un accidente. Definitivamente un chimpancé al volante... aue ayuda a que la ciudad sea un muladar.

3. Orinar en la calle: digamos que esto es algo así como la demostración de que la mayoría de hombres son como animalitos. No son capaces de controlar sus esfínteres y así orinan en cada calle, muro, árbol, rueda de auto o lo que sea que encuentren y crean que estará bien mojar un poco. Esta es la prueba de que la mayoría de hombres son como los perros, la única diferencia es que no levantan la pata para hacer su necesidad...
4. Esperar a llegar al mostrador para recién decidir: después de esperar durante más de media hora en una cola, sea para el cine, para la caja de comida rápida o cualquier otro lugar dónde se escoge el producto antes de pagar nunca falta un (o más de uno) pelmazo (o pelmaza) que recién recuerda que tiene que escoger el título de la película o el tipo de hamburguesa después de estar parado cuarenta minutos esperando que lo atiendan. Sospecho que hay personas a las que les sobra todo el tiempo del mundo...
5. Escribir en las paredes: hay desequilibrados mentales que parece que nunca les prestaron atención en la vida. Por ello parece que no encuentran mejor opción que escribir en cualquier pared, asiento, puerta o superficie que encuentren.

Lo malo es que todas ellas son ajenas, dudo que se atrevan a manchar o garabatear su propia casa con nombres, apodos firmas y cualquier sonsera que el enano mental de turno tenga a bien evacuar de tu torcida mente para recrearlo en su improvisado lienzo.