Aún recuerdo como muchos se rasgaron las vestiduras horrorizados ante las palabras de Eliane Karp (no es santa de mi devoción pero le doy la razón en muchas cosas) cuando mencionó a los "partiduchos tradicionales". Yo supongo que lo hizo de manera despectiva, como diciendo que son pequeñísimos y que no representan a nadie. Y creo que tenía razón. Los partidos hoy son clubes de gente que sólo tiene como meta ganar más dinero o más poder para... ganar más dinero del que ya tienen. Para poder más de ambos necesitan o volverse presidentes de la república, total, "la plata viene sola" o tener más congresistas elegidos. Así pueden hacer lo que les de la gana con total impunidad.

Para conseguir más congresistas electos, lo lógico en un partido que se respete sería buscar gente profesional, intachable o aunque sea con una mínima dosis de decencia, inteligencia y experiencia (numérenme diez postulantes al congreso que reúnan al menos dos de estas aptitudes). Sobran dedos.
¿Cuál es la realidad? Buscan a los mismos políticos que sólo saben estar en el congreso, en una alcaldia o en algún puesto público que les permita hacer lo que mejor hacen: no trabajar y llevarse la plata fácil, o en algunos casos, el dinero ajeno. La otra alternativa la estamos viendo hoy: como mi partido es tan representativo que no jala votos porque nadie se siente representado por este, entonces recurren a figuras del deporte y/o del espectáculo. Ellos sí jalan gente, no importa que no sepan un pepino de política o al menos sobre los temas que verán en el congreso. Son usados como tontos útiles y ellos tontamente se dejan utilizar creyendo que semejante irresponsabilidad los hará ser mejores personas.
La gente medianamente culta se sigue preguntando porqué el Perú avanza solo en lo económico pero no en lo social. Ahí está una de las respuestas, estamos siendo gobernados durante años por gente que no tiene media neurona que no piense más que en dinero, si es que piensa, claro. Y dicen que los votantes tenemos la culpa porque nosotros los elegimos. ¿Qué hacemos si sólo nos quedan opciones como el mal menor o escoger entre el cáncer y el sida? Habrá que pensar en una solución, pero como están las cosas prefiero que Krusty, el payaso de los Simpson me represente en el Congreso, porque con cada otro payaso que ha estado y estará, no me siento tan identificado como con los habitantes de Júpiter.


