"No entiendo porqué hay tanta violencia" dice un padre cuya única e innovadora forma de educar a sus hijos es mediante el golpe porque así le enseñaron a él sus violentos padres. "Qué morbosa es la gente" dice una chica que antes que salir un sábado por la noche prefirió quedarse viendo toda la ¿entrevista? a Tilsa Lozano. Y obviamente jamás confesará cómo la envidia porque ella sí sale en televisión. "La gente ya no piensa en los demás" me dice un chofer de taxi mientras acelera para pasarse el semáforo que acaba de cambiar a rojo. Común denominador en estos tres casos: hipocresía o estupidez. O ambas a la vez que creo personalmente lo más probable.
Por ello me pareció genial una caricatura que vi hace pocos días (no recuerdo el autor) donde conocidos locutores de noticiero comentaban sobre la ola de violencia y se preguntaban qué sucede con la educación actual que hay tanto parricida, feminicidio, crimenes pasionales, bandas juveniles, etc. E inmediatamente daban paso al asesinato de fulano, a la masacre de mengano, al robo de sutano y demás perlas. Es como echarte barro con ventilador de cerquita y después preguntarte asombrado: "¿Y cómo fue que te ensuciaste?". Creo que esto ya más se acerca a la idiotez. Y si es así, podría terminar concluyendo que estamos en un país de idiotas (obviamente me incluyo).
Ejemplo 1: otro cuadrúpedo al volante se pasa la luz roja, otro espécimen similar (sólo que uniformado) lo detiene e interviene. La modalidad: pedirle documentos, pasearse atrás del carro fingiendo que los revisa, fingir que llama por teléfono y acercarse lentamente al auto del infractor con cara de pocos amigos (para que crean que impone autoridad). Mientras tanto, el descerebrado conductor ya midió, analizó y tasó al uniformado para saber más o menos cuánto le cuesta la gracia. Dependiendo de la avenida, distrito e infracción, probablemente queden en un monto que puede ir entre los S/.10 y los S/.50 y todo en paz y arreglado.
Consecuencia 1: el mencionado cuadrúpedo seguirá pasándose cuánta luz roja pueda hasta que atropelle y atente contra la integridad de las personas o mate a alguien más. El uniformado sin cerebro seguirá cobrando su coima con cada irracional que atente contra las normas y contra la gente.
Problema 1: el respeto a los colores de las luces del semáforo no sólo es una norma de tránsito sino de convivencia. Se trata de detenerse un tiempo prudencial (las más de las veces 30 segundos) a fin de dejar que los de la avenida o calle puedan cruzar así como los peatones. El no respetar algo tan básico denota que al infractor no le importan las demás personas. Lo que uno esperaría al ver el semáforo en verde (y en rojo para los autos) es poder cruzar sin problema y que no haya ningún subnormal que decide pasar porque "está apurado", "porque no viene nadie", o "porque él es vivo, pues". Cada una de estas justificaciones tiene un grado de estupidez similar.
Problema 2: la caída de la imagen de la policía (¿aún más?) pues se supone que son los garantes del orden, de que las normas de convivencia sean cumplidas para que todos podamos tener derechos similares. En este caso, el derecho de paso. El sacrificar esto por un sencillo hace mucho más daño del que el impedido mental es capaz de imaginar. Así como no se respeta a la autoridad policial (y de paso a ninguna, porque tampoco se hacen respetar), promueven la falta de respeto a todo porque no hay sanción sino la comisión de un delito adicional: restriegan la norma de convivencia por el piso porque no les importa los demás y de paso estrellan la autoridad contra el piso (con la anuencia de la misma ¿autoridad?) porque sólo importan ellos mismos y no hay quien los detenga.
Así como este hay miles de ejemplos, lo preocupante es que al parecer se están multiplicando...
La Bitácora del Renegón
miércoles, 4 de diciembre de 2013
jueves, 9 de agosto de 2012
Periodistas ¿Deportivos? III (Olimpiadas 2012)
Y los hechos me vuelven a dar la razón. Siéntanse exceptuados aquellos periodistas de carrera, esos que sí se informan de lo que ven, de los temas de los que hablan y que por lo menos saben de dos deportes más aparte del fútbol, voley, el box y la tabla. Por favor, que ellos sean los que comenten las Olimpiadas. No dejarían que se corte la señal cuando van a prender la llama olímpica. Además... ¡No quiero escuchar a un periodista "deportivo" más inventando la disciplina olímpica de canotaje!!! O explicando cómo fueron los resultados de la gimnasia femenina sobre piso, con nombres incluidos, mientras la pantalla transmite el nado sincronizado.
Tampoco me es muy grato escuchar cómo el partido de vóley masculino entre Serbia y Túnez está muy parejo y que son dos equipos muy similares cuando recién van 1 a 0 en el primer set. O enterarme que el judo femenino de más de 78 kg lo ganó una señora (cuando fue una jovencita obviamente algo subidita de peso). Y menos aún oír que ya empieza la competencia de "heptatón". O comprobar que no saben absolutamente nada de tenis de mesa cuando es evidente que no saben qué decir cuando están transmitiendo algún partido que no sea la final.
Me fue grato escuchar a los periodistas Rosa María Palacios y Augusto Alvarez Rodrich comentando algunas cosas de las olimpiadas pero haciendo la salvedad de que ellos no saben casi nada de ninguno de los deportes que estaban viendo en pantalla. Lo único que los diferencia de nuestros periodistas "deportivos" locales es que los dos primeros sí reconocen esa limitación.
A ver si para la próxima Olimpiada alguno de nuestros periodistas se informa un poquito o los canales nos hacen el favor de pasar los deportes completos y sin comentarios.
domingo, 11 de diciembre de 2011
Callejón 13
Después de todo lo leído y las versiones de cada parte, puedo llegar a la conclusión de que el concierto de Calle 13 se convirtió finalmente en una bronca de callejón, con el perdón de los callejones. Creo que todos las partes tienen algo de culpa para todo lo que pasó: el empresario que los trajo, los artistas y el público. Vamos por partes:
El empresario que lo trajo: haya sido uno o más los que vieron de traerlo, no han hecho más que corroborar que muchos de ellos no le tienen el más mínimo respeto a los consumidores. El que no exista en nuestro país una cultura del reclamo (o que sea aún incipiente) no les da derecho a maltratar a quienes pagan una entrada. Es sabido que los artistas suelen demorar más de una hora en presentarse, lo cual ya es un abuso, pero cinco horas... como que no es muy decente por decir lo menos. Y sé que muchos prefirieron no salir pues no tenían ninguna garantía de que algún día les devolverían el dinero de la entrada.

El público: es sabido que los artistas se deben a su público, si este se va, les pueden generar un roche mayúsculo. Y eso es lo que podrían haber hecho los asistentes, retirarse en masa. Así no le pueden decir al artista que se presente todas maneras sea la hora que sea. Lo que sí es un sinsentido es la violencia ocurrida. El hecho de querer subirse a un escenario no la justifica, pero puede ser un detonante. Y personas que sólo querían disfrutar del concierto sin importarles la hora terminaron sufriendo por culpa de algunos desadaptados. Si no, pregúntenle a la chica que se fracturó los talones porque la masa la empujó a un foso, y así hay más historias de personas que no tienen a quién reclamarle nada. ¿Esperar cinco horas para agredir al que se demora es propio de alguien mínimamente cuerdo? Yo no lo creo.
El artista: se supone que se debe a su público. Que hayan calculado mal el tiempo, que les haya jugado mal el clima, que haya nevado en el Sahara no me parece suficiente excusa. Viendo que llegarían tan tarde ellos deberían haber propuesto postergar el concierto (es solo mi opinión), ahí entraría también la responsabilidad del empresario que, según ellos, los obligó a presentarse. Lo primero que deberían haber hecho quizá es explicar la situación, disculparse por la demora y preguntar si los asistentes estaban de acuerdo en que igual toquen.
En fin, se juntaron factores que detonaron que exista violencia. Si esto no sirve para que los tres actores mencionados acá (así como los ya tristemente famosos seguridad VIP) se corrijan o al menos aprendan lo que es el respeto mutuo, entonces probablemente veremos más eventos similares en el futuro cercano.
El empresario que lo trajo: haya sido uno o más los que vieron de traerlo, no han hecho más que corroborar que muchos de ellos no le tienen el más mínimo respeto a los consumidores. El que no exista en nuestro país una cultura del reclamo (o que sea aún incipiente) no les da derecho a maltratar a quienes pagan una entrada. Es sabido que los artistas suelen demorar más de una hora en presentarse, lo cual ya es un abuso, pero cinco horas... como que no es muy decente por decir lo menos. Y sé que muchos prefirieron no salir pues no tenían ninguna garantía de que algún día les devolverían el dinero de la entrada.

El público: es sabido que los artistas se deben a su público, si este se va, les pueden generar un roche mayúsculo. Y eso es lo que podrían haber hecho los asistentes, retirarse en masa. Así no le pueden decir al artista que se presente todas maneras sea la hora que sea. Lo que sí es un sinsentido es la violencia ocurrida. El hecho de querer subirse a un escenario no la justifica, pero puede ser un detonante. Y personas que sólo querían disfrutar del concierto sin importarles la hora terminaron sufriendo por culpa de algunos desadaptados. Si no, pregúntenle a la chica que se fracturó los talones porque la masa la empujó a un foso, y así hay más historias de personas que no tienen a quién reclamarle nada. ¿Esperar cinco horas para agredir al que se demora es propio de alguien mínimamente cuerdo? Yo no lo creo.
El artista: se supone que se debe a su público. Que hayan calculado mal el tiempo, que les haya jugado mal el clima, que haya nevado en el Sahara no me parece suficiente excusa. Viendo que llegarían tan tarde ellos deberían haber propuesto postergar el concierto (es solo mi opinión), ahí entraría también la responsabilidad del empresario que, según ellos, los obligó a presentarse. Lo primero que deberían haber hecho quizá es explicar la situación, disculparse por la demora y preguntar si los asistentes estaban de acuerdo en que igual toquen.
En fin, se juntaron factores que detonaron que exista violencia. Si esto no sirve para que los tres actores mencionados acá (así como los ya tristemente famosos seguridad VIP) se corrijan o al menos aprendan lo que es el respeto mutuo, entonces probablemente veremos más eventos similares en el futuro cercano.
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