domingo, 15 de agosto de 2010

Repartidores de Muerte

Ya que hace un tiempo he vuelto a las pistas con mi bicicleta, no he podido evitar notar los desastres con el tráfico que ya todos conocemos. Sabemos de las bestialidades de los choferes de combi, de las burradas que hacen los taxistas y de las estupideces que hacen la mayoría de los choferes particulares sin mencionar a los otros ciclistas que creen tener un auto con ruedas en línea. E irónicamente todos ellos son los primeros que se quejan de cómo está el tráfico en Lima y son a quienes mandaría a azotar con látigo de bolitas de fierro cada vez que se pasan una luz roja creyendo que por eso son vivos o más "machitos".

Pero hay una categoría de individuos que ya protagonizó más de un accidente y ni siquiera como víctima, sino como causante. Hablo de los repartidores en moto, de aquellos que nos traen la comida cuando pensamos en el delivery. Es increíble lo que puede generar una simple llamada para solicitar que nos traigan un pollo a la brasa, o una pizza. Estos motociclistas son capaces de atropellar gente, ir en contra del sentido del tráfico, pasarse luces rojas, manejar por la vereda, etcétera. Todo con tal de llegar a tiempo al domicilio desde donde partió la inocente llamada que pudo causar muertos, heridos, o en el mejor de los casos cólera de la gente que se cruce con estos energúmenos.



He visto a más de uno de estos "kamikazes" motorizados pasarse la luz roja en el cruce de dos avenidas grandes, maniobrando temerariamente para no ser atropellados y obligando a más de un chofer a realizar malabares para evitar una colisión múltiple. He sido testigo de gente que ha sido empujada, obligada a saltar o asustada por una de estos infelices que se le ocurrió cortar camino a través de una vereda o manejar por la misma a todo lo largo sin importarle la gente. He llegado a la conclusión de que valoran la comida que llevan más que a su propia vida.

Y trataba de entender porqué y de dónde parte el problema: algunas de las ofertas que nos hacen los restaurantes que tienen el servicio de delivery es que si se demoran determinado tiempo o llegan más tarde de lo que prometen, nos saldrá gratis o se dará algún obsequio. Y como la empresa nunca pierde, el costo generado por la demora se descontará del miserable sueldo que le pagan al motorizado. Esos son nuestros buenos empresarios, los que nunca dejan de ganar y llevan a algunos empleados como estos a la desesperación por cumplir con los tiempos, generando una razón más del caos en el que nos hemos acostumbrado a vivir.

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