Ayer volvió a pasar: esperé pacientemente a que el semáforo cambiara a luz roja para que paren los carros y uno de los asesinos en potencia que andan manejando vehículos de cuatro ruedas aceleró y se la pasó a más de 80 kilómetros por hora. Esto se ha vuelto algo común a todas horas y en todos lados. Pero nadie se detiene a analizar lo que esto significa. Veamos los detalles:
Fue delante de la puerta principal de la Universidad Católica. Aquí hay semáforo y también policía de tránsito. Hasta hace algunos años había sólo el inútil aparato de luces, que cuando cambiaba a rojo, nunca faltaba algún pobre imbécil que cree llevar el rótulo de "vivo" en la frente, que se pasaba la luz roja, aún cuando los alumnos ya estabámos cruzando. Uno de estos días, vi cruzar a un alumno mayor que yo sabía que era de la selección de basket, algo chato pero muy ancho de cuerpo, es decir, lo que se llama "agarrado", sinónimo de musculoso. Mientras el cruzaba (con luz verde a favor de los peatones) uno de estos desadaptados del volante se pasó más allá del crucero peatonal asustando a algunas personas. Este basketbolista le dio un manaso al capó del carro haciéndolo sonar muy fuerte, a lo que el primate que iba al volante hizo ademán de bajarse lo que podría iniciar una bronca. El deportista se cuadró le gritó algo así como "baja pues para enseñarte a respetar a las personas" y mientras lo decía varios alumnos y alumnas que se ganaron y/o asustaron con el incidente se pusieron detrás de él. Imagino que a pesar de ser un consumado tarado, este chofer aún mantenía su instinto de conservación ya que el linchamiento parecía ser casi seguro. Así que murmuró un "disculpa" falso y entre dientes y se largó cuando el semáforo cambió a verde. Este episodio se quedó grabado como con fuego en mi memoria.
Debido a que era recurrente que los salvajitos motorizados no respetaran nada, pusieron un policía de tránsito para que en cierta forma, intimidara a los choferes y no se pasaran la luz. Al comienzo estos ponían algo de orden y ponían papeletas a quienes no entendían la ley del mínimo respeto al prójimo que hace posible la convivencia. Desde hace un par de años, salvo algunos peatones, nadie le hace caso a los policías de tránsito los cuales observan cómo nos lanzan los carros encima sin inmutarse. Más de una persona (me incluyo) les ha increpado esta actitud y preguntado para qué están donde están si al final no servirá de nada.
Hoy en día, me indigna sobremanera esta actitud de pasarse la luz roja: disculpando la palabrota, me pregunto que mierda tienen en la cabeza, aparte de mierda, los conductores que apenas ven que ya cambio la luz a rojo, aceleran para poder pasar así los carros del otro lado ya estén avanzando. Ha habido muchas muertes y atropellos debido a esto. Y la mayoría dicen que son los taxistas, micros y combis. Y es cierto, ellos no respetan nada, pero también son muchos particulares los que tienen complejo de asesino. Como nadie hace nada, lo único que he optado por hacer, como solución a mi indignación (ya que dudo que algo más logre) es meterle un tremendo manaso en la puerta del costado a los autos que se pasan la luz roja. El tamaño que tengo me ayuda, aparte de la preparación que tuve en defensa personal, lo cual me permite golpear un auto en movimiento sin sufrir daño alguno y logrando al menos asustar al imbécil que cree que pasarse la luz roja es sinónimo de inteligencia.
¿A alguien se le ocurre alguna otra solución?
Uy Christian no te sulfures mucho!ahora entiendo porq le pusiste de titulo a tu blog la bitacora del renegon :)
ResponderEliminarM.M.